Exposición
Ángel Marcos. Rabo de lagartija. Planificación y estrategia
Sala Este Baja, desde el 20 de mayo hasta el 4 de septiembre de 2011
Producida por ARTIUM (Vitoria-Gasteiz)
Patrocinadores: El Correo, Ministerio de Cultura y Diputación Foral de Álava
Colabora: Junta de Castilla y León
Catálogo de la exposición: Fernando Castro Flórez, Rafael Doctor, Jesús Remón (próxima publicación)
Actividades: conferencia de Fernando Castro (viernes 20 de mayo, 19.00 horas
Inauguración: viernes 20 de mayo, 20.00 horas
Más información Nota de prensa (pdf)
ARTIUM, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, presenta la exposición de Ángel Marcos Rabo de lagartija. Planificación y estrategia (Sala Este Baja, desde el 20 de mayo hasta el 4 de septiembre de 2011), una alegoría sobre la capacidad de los sistemas de poder de imitar a la naturaleza para planificar sistemas estratégicos distracción y escape que les permiten permanecer en condiciones de incertidumbre o catástrofe. La muestra reúne fotografías, vídeos, instalaciones y esculturas del artista vallisoletano que se articulan con referencias al poder económico, al religioso y al político, junto con la naturaleza como organismo capaz de planificar y establecer estrategias. La exposición cuenta con un catálogo de próxima publicación en el que han participado Fernando Castro Flórez, Rafael Doctor y Jesús Remón. Rabo de lagartija es una producción de ARTIUM con el patrocinio de El Correo, el Ministerio de Cultura y la Diputación Foral de Álava.
Ángel Marcos (Medina del Campo, 1955) ha abordado la exposición Rabo de lagartija. Planificación y estrategia tanto desde la memoria como desde la reflexión. A la memoria afectiva de los juegos de su niñez castellana refiere, entre otras piezas, el vídeo con el que se abre la exposición: una suerte de ruedo construido con materiales precarios en el que una lagartija huye del acoso de varios palos manejados por manos que no aparecen en la escena; finalmente, el animal se desprende de su rabo que queda contorsionándose en el coso, distrayendo la atención de los depredadores y permitiendo a la lagartija huir y esconderse.
Para Ángel Marcos, el poder ha sabido siempre, a lo largo de la historia, imitar a la naturaleza a la hora de planificar estrategias que le han permitido evolucionar, perpetuarse y soslayar los riesgos, como las lagartijas, distrayendo la atención en el caso de sentirse amenzado. La naturaleza es, en ese sentido, el gran organismo dotado de planificación y estrategia, y su presencia es evidente en la exposición: una naturaleza domesticada, en una instalación integrada por una gran alfombra de césped artificial, varias cajas de luz con fotografías de plantas y apariencia de farolas y un sin número de sillas, todas distintas, todas usadas, que invitan a contemplarla más o menos cómodamente sentado.
La religión es, para Ángel Marcos, el poder puro, y como tal, tiene sus propios rabos de lagartijas. Según Marcos, cuando la religión amenaza âcon la condenación eterna, por ejemplo- son más vulnerables los pobres frente a los ricos, a quienes procura vías para âcomprarâ su salvación. En ese sentido, algo tan antiguo como la limosna es en realidad una estrategia para evitar el levantamiento de los pobres. Marcos alude a esta idea en distintas fotografías que reproducen detalles de retablos clásicos de iglesias.
En cuanto a las estrategias del sistema de poder político, la exposición alude a la capacidad de éste de crear masas alienadas. Una gran fotografía en la que se replica una y otra vez una pequeña jaula con pájaros en su interior refiere a la forma de crear clones, a la adopción de un pensamiento estándar, al igual que otra gran imagen de una plaza del Zócalo en México abarrotada por la masa, en la que apenas se intuye la enorme bandera que la preside.
Ciudades, centros de poder
Por otro lado, la ciudad representa para el artista el lugar donde se planifican y se crean las estrategias de poder. Marcos presenta una serie de fotografías de edificios de gran altura de distintas ciudades (Hong Kong, Nueva York, Berlín): en una de ellas, un cartel publicitario con la imagen de un perro sin rabo alude a la historia del griego Alcibíades, quien no dudó en cortar la cola de su carísimo perro para distraer una excesiva atención hacia su propia persona. Otro de los vídeos en exposición, creado mediante animación digital, presenta una vista cenital de lo que podía interpretarse como la planta de una ciudad cuyas calles son recorridas por numerosas lagartijas que entran y salen des escena, se detienen, parecen planificar sus próximos pasos y, en algunos casos, se suben a los edificios para disponer de una posición estratégica.
Las ciudades son también los lugares donde se crea, se mueve y se negocia el dinero. En una nueva referencia al mundo clásico, Marcos recoge la expresión atribuida a Vespasiano, quien, criticado por su hijo Tito por haber creado un impuesto sobre las letrinas, le mostró un puñado de monedas de oro y se las dio a oler: âNon oletâ, le replicó. El dinero no huele, tanto da cual sea su origen y qué se haya hecho para conseguirlo. El poder real, el mercado, explica Marcos, no tiene cara, de ahí la imposibilidad de la rebelión: esa es su estrategia, su cola de lagartija. Un gran y luminoso âNON OLETâ destaca al fondo de la sala y junto a él una nueva referencia a la memoria afectiva, a las vísceras: imágenes de los desheredados de este mundo. Y para finalizar tres urnas estancas, con la expresión ânon oletâ impresa: una contiene un mono de trabajo (el sudor del obrero), otra dinero, monedas europeas, y una tercera, fotografías de pueblos del llamado tercer mundo.
Ángel Marcos
Nacido en Medina del Campo, Valladolid, en 1955. En 1992 realiza un encargo sobre el Teatro Calderón de Valladolid y presenta su primera exposición individual, Un viaje por el Teatro Calderón. A partir de ese momento se dedica por completo a proyectos personales en los que el paisaje, a veces desde la desafección, otras ligado a la memoria afectiva, tiene un papel protagonista (desde las tierras de Castilla y León hasta los recorridos en sus viajes a China, Nueva York, Las Vegas o Cuba). Sin embargo, el viaje es para Marcos no sólo un desplazamiento físico, sino una toma de conciencia: sus fotografías no pueden, en ese sentido, desvincularse del contexto cultural y político en que fueron creadas.
Junto con Rabo de lagartija, entre sus principales proyectos se encuentran Los bienaventurados (1997), en el que aborda el tema de la exclusión; La Chute (2000), sobre la desesperanza cotidiana; Alrededor del sueño (2001), realizado en Nueva York, en el que incorpora al paisaje real imágenes publicitarias en vallas y revistas abandonadas; En Cuba (2004), donde retrata una Habana vacía de gente, casi una ciudad fantasma; China (2007), el retrato del éxito económico y sus efectos colaterales; y La mar negra (2010), una reflexión sobre la inmigración, sus causas y sus tragedias.
La obra de Ángel Marcos está presente en colecciones como la del Reina Sofía de Madrid, MUSAC de León, el Patio Herreriano de Valladolid, el CAB de Burgos, el IVAM, el Museo de Nápoles, Florida, el Museo de Linz en Austria, así como en numerosas colecciones privadas y corporativas. La Colección ARTIUM cuenta con varias obras de Marcos, entre ellas dos pertenecientes a la serie Alrededor del sueño, así como cinco piezas pertenecientes a los Recorridos fotográficos ARCO 2004.
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